LA COLONIA EN COLOMBIA

Cada etapa por la que ha pasado Colombia, ha dejado marcas inborrables en la historia, lo cual ha creado el presente en el que vivimos.

06 marzo 2006


Los siglos que transcurrieron entre 1550 y 1810 se han denominado “época colonial” debido a la presencia y al dominio político por parte de los españoles en lo que actualmente comprende el territorio de Colombia. Durante este tiempo se formó en América una sociedad en la que las costumbres, la lengua y la religión traídas por los españoles se mezclaron con la cultura indígena y, más tarde, con la africana. Así se conformó lo que hoy en día es Hispanoamérica.
Es acertado llamar este período del modo como se ha hecho, porque, en efecto, en estos siglos asistimos a un proceso de colonización, en el cual un grupo humano emprende la tarea de dominar y controlar un territorio distinto al suyo tradicional, y a sus pobladores, de modo sistemático y permanente, apareciendo al comienzo de este proceso dos grupos definidos: los dominadores y los dominados.
El fenómeno de la colonización española tuvo como objetivo primordial la apropiación de riquezas del nuevo territorio, generando un sistema de explotación que podría caracterizarse como de “economía extractiva”. No se debe creer que España translado todas sus instituciones, creencias, valores, etc., cambiando radicalmente las costumbres de los indigenas, y ademas que estos aceptaron todo con conformidad; lo que realmente paso, fue un choque de culturas, lo que provoco que los indios aparecieran en sus luchas por la defensa de sus derechos, en sus guerras intestinas por preservar su cultura o en algunos casos relaciones amistosas con los colonizadores. La sociedad colonial era una sociedad dinámica, viva, que no se mantuvo igual por tres siglos. Es por esto que hacer la historia del periodo colonial resulta no sólo necesario sino urgente, porque allí se comenzó a tejer la nación colombiana de hoy, se fue entramando un país que necesita construirse y casi inventarse a diario.

La sociedad colonial, se organizó en clases muy diferenciadas. La primera era la clase alta, conformada por los ricos propietarios de tierras, descendentes directos de los conquistadores. Esta aristocracia se vio aumentada con los funcionarios que llegaban de España y se quedaban en América después de cumplir la función que les había sido encomendada.
Los españoles menos afortunados en la posesión de bienes constituyeron la clase media, conformada principalmente por artesanos y comerciantes.
Por su parte la clase baja estaba constituida, en un nivel alto, por los mestizos, y en un nivel bajo, por los indígenas.
En medio de la dura esclavitud de los negros y de la sobreexplotación del indio, también fue posible el amor del amo y del esclavo, de la india y el negro, del español y del indio.

Con respecto al espacio, debe decirse que el territorio dominado y explotado de manera efectiva era muy pequeño, no existiendo exactitud en la demarcación de linderos, ni de las fronteras entre gobernaciones, diócesis o reinos.
El núcleo urbano surge en la Colonia en una relación directa y dependiente del campo. Ciudades que nacieron y se desarrollaron como apéndices de los centros mineros y que en todo debían su existencia al hallazgo y mantenimiento de la actividad minera. Núcleos urbanos que resultaron de la necesidad de tener ciertos puntos de acopio de alimento, de descanso, etc., para las largas jornadas de quienes transportaban metales y otros productos hasta sus destinos.

En cierto periodo colonial el derrumbe demografico fue catalogado como una crisis economica, ya que la escaces de indios y esclavos, acarreaba menos trabajo en las minas y el campo, y a su vez menos riquezas para los españoles.
El punto crítico de la despoblación aborigen se dio a mediados del siglo XVII. Debe decirse que las comunidades que sufrieron con mayor impacto la llegada de los españoles fueron aquellas que habían alcanzado un alto grado de sedentarismo. Mientras que sociedades generalmente de fronteras, cazadoras, recolectoras, fueron mucho más flexibles frente a los invasores, pudiendo resistir y enfrentar de manera más ágil a los europeos.
Hubo varias causas de muerte para los indigenas, entre ellas estan, 1. la introduccion de ganado español lo cual redujo el espacio vital, 2. la sustitucion del maiz por otros alimentos, 3. la falta de defensas ante enfermedades virales y bacterianas, 4. las fuertes afecciones pulmonares causadas por el exceso de trabajo, 5. el trabajo arduo impouesto para las mujeres.

Como imperio, España pensó desarrollar una infraestructura que garantizara la extracción de riquezas y por eso estableció las fundaciones coloniales y los centros administrativos alrededor de los grandes yacimientos de metales preciosos, y en medio de grupos aborígenes densamente poblados. España se hallaba en un proceso definitivo de su historia: la consolidación de un Estado con características modernas.
Por su parte, no todas las instituciones políticas y económicas creadas en América, fueron pensadas originalmente para las colonias, sino que se basaron en las existentes en España y adoptaron sus mismos principios

LAS INSTITUCIONES POLITICAS Y ECONOMICAS EN LA COLONIA

EL RESCATE
Durante los primeros años de la Conquista, se buscó principalmente rescatar la mayor cantidad de riquezas y excedentes productivos de las sociedades aborígenes americanas. Este “rescate” consistió en el intercambio, muchas veces obligado, que se realizaba entre españoles e indígenas, propiciado por los primeros y en el cual los indios recibían abalorios, chucherías, cuentas de vidrio y toda clase de fruslerías, a cambio de oro, plata y alimentos. La parte que correspondía al rey, como porcentaje de los botines conseguidos en las entradas militares, fuera en joyas, oro o esclavos, también recibió este nombre.
Se fue transformado, de una “economía del rescate” a una economía tributaria y extractiva.

ADELANTADOS
Adelantado era quien dirigía la expedición conquistadora y reunía en él los títulos de gobernador, capitán general y alguacil mayor. Pocos años después del descubrimiento, la Corona separo la función de adelantado de la de gobernador.

CAPITANES GENERALES
Se nombraba capitán general a quien estuviera encargado de cumplir misiones militares y se le otorgaba, a la vez, facultades gubernativas sobre los territorios erigidos en capitanías generales que, usualmente, eran de gran extensión en los virreinatos americanos. La razón por la cual se creaba una capitanía era, ante todo, la seguridad militar del imperio.

ALGUACILES MAYORES
La palabra alguacil viene del árabe al-wazir, que significa representante o lugarteniente. El cargo tenia que ver con la administración de justicia y el funcionario debía velar por el orden público y, como ayudante del corregidor, debía investigar los delitos y detener a los delincuentes.

LA ENCOMIENDA
La encomienda será la institución más representativa a través de la cual se garantice a los colonizadores las prestaciones y servicios de los indios. En síntesis, la encomienda, perfilada desde 1503, supone la posesión de una comunidad, o grupo de comunidades de indios a un encomendero, beneficiario de sus servicios o de la percepción de tributos satisfechos por aquellos, y cuya contrapartida era atender la educación y evangelización de sus encomendados.
No cabe duda que la concesión y el carácter de las encomiendas fue una de las aspiraciones mas queridas por parte de los conquistadores y la puesta en práctica del sistema dio lugar a frecuentes transgresiones de lo dispuesto en la normativa legal.
La encomienda implicó la sustitución de los poderes tradicionales indígenas por el de los europeos, quienes, aunque actuaban a nombre del rey, en la práctica lo hacían como personas particulares. Este hecho hizo que no se lograra establecer los límites entre el interés de los particulares y el de la Corona, estableciéndose la encomienda como el lugar de disputa entre ambos poderes. Las reformas que la corona hizo a la institución de la encomienda entre 1590 y 1610, respondieron a los conflictos aparecidos entre los propietarios por el control de la mano de obra. En general, las reformas consistieron en regular el reparto de los indios entre los encomenderos, a través de un funcionario ante quien había que justificar la cantidad de indios solicitados.

LAS AUDIENCIAS
Frente a la fuerza y la independencia que los encomenderos adquirieron con respecto a la Corona, esta incrementó la creación de tribunales para ejercer justicia; tales fueron las Reales Audiencias, conformadas por los oidores, que eran funcionarios encargados de oír y dar sentencia sobre las causas que les eran presentadas.
La Real Audiencia de Santafé de Bogotá creada en 1550, fue audiencia y cancillería, evolucionando esta última hasta convertirse en una especie de Corte Suprema de Justicia.
En América, la Audiencia ejerció funciones de justicia y gobierno, adquiriendo un carácter distinto al de las Audiencias españolas, fue el órgano central de gobierno en Indias y la Corona le encomendó, especialmente, el cuidado de los naturales de América.
MITA
Consistia en que cada comunidad indigena tenia que suministrar obligatoriamente al estado un numero determinado de trabajadores, durante varios meses al año. Aunque recibian un salario, estas personas estaban sometidas, a jornadas de trabajo terriblemente exigentes.

CASA DE CONTRATACION
Fue creada por lo reyes catolicos en el año de 1503, con sede en Sevilla. Su funcion principal consistia en controlar y dirigir el comercio en America. La Casa de Contratación, que en principio intentó monopolizar el comercio con las nuevas tierras, se vio desbordada por la rápida extensión del ámbito americano y pasó a ser el órgano competente en la inspección y control del movimiento de personas y mercancías.

LA VISITA

Para limitar el poder de los encomenderos. La “visita” buscaba establecer las “tasas” del tributo en cada una de las comunidades encomendadas, como una forma de controlar la sobreexplotación de los indígenas y evitar así su desaparición.
Al tiempo que se creaba instituciones de gobierno permanentes, la Corona impulsó el ejercicio de la visita. Los visitadores de la tierra eran agentes que actuaban en nombre del rey y estaban encargados de realizar inspecciones precisas a los funcionarios oficiales. Las visitas se hicieron generalmente, a territorios muy demarcados por las actividades de gobierno de sus funcionarios y para indagar problemas concretos; el visitador elaboraba un informe de su labor y dictaba sentencia al funcionario investigado. La Corona vio en la visita una medida para proteger a los indígenas de los excesos de que eran víctimas por parte de los españoles.

CONCEJO DE INDIAS
Fue creado en 1524 por el rey Carlos V para atender los temas relacionados con el gobierno de los territorios españoles en América, cuyo funcionamiento duró hasta que, en 1834, resultó definitivamente suprimido.
Inicialmente, estuvo formado por un presidente, un canciller y un número de consejeros además de secretarios y otros cargos administrativos; ellos tenian que resolver todos los asuntos americanos, preparaban las leyes y proponian al rey los nombramientos de aquellas personas que habian de ocupar cargos de gobierno.

LOS CORREGIDORES
La corona, buscando afianza su poder ante los encomenderos y enfrentar el problema de las desaparición de los indios, instituyó la figura del corregidor de pueblos de indios.
En América, el corregidor debía desempeñarse como una especie de tutor de los indios, encargado de corregir los excesos de los encomenderos y de hacer cumplir las leyes de Indias; sin embargo; en la práctica, el corregidor terminó siendo un azote peor que los mismos encomenderos

11 febrero 2006

CABILDO Y SUS MIEMBROS
El sistema colonizador utilizado por España fue esencialmente urbano. Las ciudades fueron la célula básica de una organización política que requería una correlativa organización municipal. En efecto, una ciudad indiana no consistía únicamente en la reunión de pobladores: su existencia formal y hasta el derecho a usar el nombre de ciudad derivaban del establecimiento del Cabildo. La fundación, por consiguiente, se exteriorizaba mediante la designación, hecha por el fundador, de los primeros alcaldes y regidores a quienes se autorizaba para que, a su turno, eligiesen a sus remplazantes. La evolución de los cabildos --institución colegiada de antiguas raíces españolas-- no tuvo características idénticas en todas las ciudades, ni se dictaron normas generales para organizarlos. Desde mediados del siglo XVI surgió un régimen de cooptación para nombrar a los cabildantes: éstos fueron elegidos anualmente, el 1 ° de enero, por los miembros del Ayuntamiento, que al mismo tiempo cesaban en sus funciones. Tal elección debía ser confirmada, según correspondiera, por el virrey, el gobernador o sus delegados.
Hacia la segunda mitad del siglo XVI los cabildos estaban compuestos por tres categorías de personas: los dos alcaldes ordinarios, que además desempeñaban individualmente funciones judiciales; un número variable de regidores según la importancia del lugar (por lo general, entre cuatro y seis en las villas y pueblos y entre ocho y doce en las ciudades); y ciertos funcionarios especiales que, en razón de su título, formaban parte del cuerpo: los oficiales reales de hacienda que tuvieron asiento y voto en la corporación y el alguacil mayor que, como delegado del gobernador, presidía el Cabildo en cada una de las ciudades de la provincia. Unos y otros dejaron de pertenecer al Cabildo a fines de ese siglo o a principios del XVII.

Para llegar a ocupar un cargo en el Cabildo era necesario ser "vecino", calidad que se obtenía teniendo "casa poblada", lo cual significaba ser padre de familia, propietario y domiciliado en el lugar. Quedaban, por tanto, excluidos los sacerdotes, los funcionarios no avecindados y los hijos de familia.

En definitiva, los miembros del Cabildo eran, por orden de preeminencia, los siguientes:

1. Los alcaldes ordinarios: Entendían en primera instancia en los juicios civiles y criminales que se suscitaban en la ciudad y su jurisdicción siempre que no los previniera el gobernador.
2. El alférez real: preferido jerárquicamente a todos los regidores, se encargaba de llevar el estandarte de la ciudad en las ceremonias y en las campañas militares. 3. Los regidores: eventuales remplazantes de los alcaldes, ocupados prioritariamente de las cuestiones vinculadas con la policía de abastos, obras públicas y visitas de cárcel. 4. El alguacil mayor: ejecutor de las decisiones judiciales y de mantener el orden en la ciudad.
5. El alcalde provincial de la Santa Hermandad: quien entendía en los delitos cometidos en la campaña y cuya jurisdicción entró con frecuencia en conflicto con la de los alcaldes de hermandad designados por el cuerpo.
6. El depositario general: oficio vendible y raramente provisto, tenía a su cargo la guarda de todos los embargos y secuestros judiciales. 7. El fiel ejecutor: uno de los regidores del Cabildo, encargado de vigilar el abastecimiento de la ciudad, controlar los pesos y medidas utilizados por los comerciantes y hacer observar los precios y aranceles fijados por el cuerpo

10 febrero 2006

EL VIRREY

Era el encargado de representar la monarquia en los gobiernos de las colonias. Este título se relacionó con América incluso antes de su descubrimiento, ya que fue uno de los nombramientos que se le concedieron a Cristóbal Colón a través de las Capitulaciones de Santa Fe. En 1717 se creó el virreinato de Nueva Granada, que fue disuelto en 1723 y vuelto a crear, ya definitivamente, en 1739. En 1776, finalmente, se creó el virreinato del Río de la Plata. Estos dos últimos se formaron a partir de una subdivisión del virreinato del Perú. Los virreyes eran elegidos entre los miembros de la nobleza española, a la que pertenecían en diferente grado, y solamente en casos muy contados fueron nombrados para desempeñar el cargo personajes nacidos en América (criollos). Las funciones que correspondían al virrey eran las propias de su condición de álter ego del rey, y, por lo tanto, fueron muy amplias; a pesar de ello, sus atribuciones estaban oficialmente muy controladas y limitadas y carecía de la independencia necesaria para actuar con iniciativa propia.

REFORMAS BORBONICAS

En este contexto, la corona española, bajo los borbones, requirió con apremio de reformas económicas y políticas que le permitieran colocarse en un terreno más favorable ante Inglaterra y Francia. España diseñó, entonces, una política que le sirvió para aprovechar e incrementar los recursos que obtenía de las colonias y, a la vez, impulso un desarrollo interno de su manufactura. Los borbones aplicaron de ese modo, los principios de la monarquía francesa y los cambios alcanzaron su apogeo durante el reinado de Carlos III. Las reformas borbónicas, aplicadas a mediados del siglo XVIII en todo el imperio español, buscaban reorganizar tanto la península como su relación con los territorios de ultramar. Para la corona, las transformaciones se plantearon bajo una concepción de actualización de la economía y el estado. Para América, intentaban recuperar los créditos y atributos del poder que había delegado los Habsburgos en grupos y corporaciones, colocando directamente a la monarquía y a sus más cercanos colaboradores en la conducción política, administrativa y económica del reino. Tales reformas implicaron un cambio "modernizante" pese a que no tenían como objetivo la construcción de nuevas estructuras sino la modificación de las existentes. Todo esto forzado por el influjo que ejerció sobre España el "Despotismo Ilustrado" y como respuesta a la necesidad de defenderse de los avances efectuados por Inglaterra en industrialización, captación de mercados y rutas comerciales, que debilitaban considerable la atrasada economía española. El centro de la reforma fue, sin duda, el dominio de la monarquía y el estado sobre los intereses particulares y corporativistas en todos los aspectos de la sociedad, la agricultura, la industria, el comercio, el arte y el conocimiento. El encargado de promover las reformas en América fue el visitador de Nueva España (1765-1771) y posterior ministro de las indias, José de Galvez; en la Nueva Granada, le correspondió a Gutiérrez de Piñeres en (1778-1780). Los agentes de la corona se propusieron debilitar o aniquilar a cualquier individuo o corporación que rivalizase con los poderes del soberano y contrarrestar así los privilegios que atentaran contra el interés del estado. De esta manera se limito el poder político, obtenido por los criollos en los cargos públicos. Se restringió su participación en estos, con la idea de impedir la formación de poderes e intereses locales. Su desplazamiento fue copado por los nuevos españoles y reformadores que llegaron de la península. Uno de los blancos centrales de los innovadores Borbónicos fue la iglesia por su gran poder y sus privilegios acumulados. Durante las primeras décadas del siglo XVIII se dictaron leyes que prohibían la fundación de nuevos conventos en América. A su vez, las fuerzas militares tuvieron especial atención en América. Se organizaron las milicias en 1760 y se amplio el concepto de regimiento compuesto por criollos y españoles, pardos y mestizos. Esta medida obedeció a la imposibilidad de traer a las colonias guarniciones españolas y a la necesidad de defensa que requerían los territorios americanos. Los reformadores montaron el sistema de intendencias como jurisdicción político-administrativa, frente al cual estarían los intendentes o gobernadores generales. El cargo de regente se creo en 1776, y su fin primordial fue quitarle poder al virrey. El principal objetivo de las transformaciones económicas fue mejorar y ampliar la extracción de metales preciosos y materia primas, de tal suerte que sustentara en la península el desarrollo agrícola y manufacturero. Hubo, pues, una mejora técnica e incentivo para los mineros. A mediados del siglo XVIII se acudió a la contratación de expertos alemanes para organizar grupos de mineralogistas y metalúrgicos que visitaran Nueva España, Nueva Granada y Perú con el propósito de introducir cambios técnicos y formar a los mineros. En síntesis, la política reformista de los Borbón tuvo como propósitos: intensificar el comercio y la manufactura de la península; en los territorios de ultramar hacia la metrópoli, incrementar la producción minera y fomentar la producción de nuevas materias primas en América; reorganizar el fisco para un mayor y eficaz recaudo de impuestos, tributos y regalías para la corona; elevar los niveles de control metropolitano sobre la estructura política y social de las colonias, siempre partiendo de tener como premisa el interés ibérico.


AUDIENCIA (COMPLEMENTO)
(En la imagen, se observa un tratado realizado en la real audiencia de Santa Fé de Bogota referente a los esclavos; la transcripción dice: "ACUERDO DE 18 DE JUNIO DE 1557 Prohíbese comerciar con negros esclavos. En la ciudad de Santafé, diez e ocho días del mes de junio de mil y quinientos e cincuenta y siete años, estando los señores presidente e oidores en la Sala del Acuerdo, dijeron que mandaban y mandaron que ninguna persona, de ninguna calidad ni condición que sea, vecinos desta dicha ciudad, ni estantes ni habitantes en ella, de aquí adelante, no compren de ningún esclavo ni esclavas negros ninguna cosa de ningún género, ni calidad que sean, so pena que les sea demandado por de hurto, conforme a la ley, ni de ningún indio, ni india ninguna cosa que sea de España, so pena que lo volverán con el cuatro tanto, y mandaron que lo susodicho se pregone públicamente en esta dicha ciudad, e así lo mandaron. (Hay tres rúbricas) Fui presente, Joan de Otálora (Al margen dice) En Santafé, veinte e dos de junio del dicho año de mil e quinientos e cincuenta y siete años, se pregonó este auto de suso en las partes y lugares acostumbrados, por voz de Juan, mulato pregonero, en haz de mucha gente, siendo testigos Martín de Agurto e Pedro Sánchez y otros muchos. Joan de Otálora" )

03 febrero 2006

BOGOTA EN LA COLONIA

Diseño Urbanístico
El trazado urbano se diseñó en forma de cuadrícula y desde entonces se implantó la medida de cien metros por cada lienzo de cuadra. Las calles de travesía —oriente-occidente— tuvieron 7 metros de ancho y las actuales carreras, 10 metros. En 1553 se trasladó la Plaza Mayor —hoy Plaza de Bolívar—, al sitio que ocupa actualmente y se inició la construcción de la primera catedral en el costado oriental. En los otros costados se localizaron las sedes del Cabildo y de la Real Audiencia. La calle que comunicaba la Plaza Mayor con la de las Hierbas, —actual Parque Santander— se llamó la «Calle Real», hoy Carrera Séptima.
Población de Santa Fe
Estaba conformada por blancos, mestizos, indígenas y esclavos, y a partir de la segunda mitad del siglo XVI comenzó a crecer rápidamente. En el censo de 1789 se registraron 18.161 habitantes, y en 1819 la población de la ciudad, que ya contaba con 195 manzanas, era de 30.000 habitantes. Su importancia aumentó con la creación de la diócesis. Hasta 1585 la única parroquia fue la de la Catedral; luego se crearon la de Las Nieves al norte y la de Santa Bárbara al sur de la Plaza Mayor.
Gobierno y Administración
El gobierno de la ciudad estaba a cargo del Alcalde Mayor y del Cabildo, formado por los regidores apoyados por el Alguacil o Jefe de Policía. Para conseguir una mejor administración de estos dominios se instaló, en abril de 1550, la Audiencia de Santafé de Bogotá, donde actuaban los oidores. A partir de ese momento la ciudad se convirtió en capital y sede del gobierno del Nuevo Reino de Granada. Catorce años después, en 1564, la Corona española nombró el primer Presidente de la Real Audiencia, Andrés Díaz Venero de Leyva. La Nueva Granada se convirtió en virreinato en 1739 y se mantuvo hasta que el Libertador Simón Bolívar logró la Independencia en 1819.
La Religión
Después de haber dominado a los indígenas a través de la guerra, comenzó la conquista de las conciencias por la religión con ayuda de las órdenes religiosas que se establecieron desde el siglo XVI en todo el territorio de la actual Colombia. Se construyeron iglesias y conventos a cargo de las comunidades franciscana, dominica, agustina y más tarde, en 1604, de los jesuitas, los capuchinos y las monjas Clarisas, Dominicas y Carmelitas Descalzas. Estas comunidades marcaron el espíritu y las costumbres de los santafereños, pues ejercieron un dominio ideológico, político y cultural que apenas se vio un tanto menguado cuando, en 1767, Carlos III ordenó la expulsión de los jesuitas de las colonias de España en América.
Centros Educativos
Como en el resto de la América hispana, las órdenes religiosas fueron fundamentales en el campo de la educación, que por orden de la Corona se impartía en iglesias y conventos. Las dos primeras cátedras universitarias se deben a los frailes dominicos (1563 y 1573). En 1592 se fundó el Colegio Seminario de San Bartolomé para impartir educación superior a los hijos de españoles; los jesuitas dirigieron este colegio en 1605 y fundaron el Colegio Máximo que estaba situado en una de las esquinas de la Plaza Mayor.En 1580 los dominicos fundaron la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino para Artes y Filosofía, y en 1621 los jesuitas iniciaron los cursos en la Universidad de San Francisco Javier o Javeriana. En 1653 fray Cristóbal de Torres fundó el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. En 1783 se inició la primera comunidad educativa y la primera escuela para la educación de la mujer en la Nueva Granada: el colegio de La Enseñanza, de la comunidad de María. Desde ese momento, se iniciaron las lecciones escolares para las mujeres, derecho que hasta entonces estaba reservado a los varones.
La Expedición Botánica
El aporte más importante de esta época al conocimiento científico de la naturaleza americana está constituido por la Expedición Botánica, cuyo objetivo fue el estudio de la flora nativa. Se inició por orden del arzobispo-virrey Caballero y Góngora bajo la dirección de José Celestino Mutis y con el aporte de científicos como Francisco José de Caldas, Jorge Tadeo Lozano y Francisco Antonio Zea. Tuvo su sede en Mariquita y en 1791 se trasladó a Santa Fe, donde perduró hasta 1816. Los dibujantes que participaron en esta obra dejaron una serie de preciosas láminas realizadas con esmero que quedó como testimonio de la investigación realizada. Fueron ellos Francisco Javier Matiz y Pablo Antonio García.

LA EXPEDICION BOTANICA DEL NUEVO REINO DE GRANADA
A diferencia de las anteriores, para iniciar nuestra Expedición Botánica no se trajeron pintores ni dibujantes de la Península. Después de varios años de trabajo, el Sabio Mutis logró el apoyo del Rey para sufragar los gastos de los que él llamó sus Ayudantes: herbolarios y pintores, más la creación de una Escuela de Dibujo y Pintura, adjunta a la "Botánica", para enseñar a niños y a jóvenes, y en donde se prepararían los futuros colaboradores de la Flora.
El prestigio de la Expedición Botánica fue muy grande desde sus comienzos. El sabio alemán Alejandro de Humboldt, entre muchos otros, estaba al tanto de estos trabajos. Una vez concluido su recorrido por el Orinoco y vuelto a Cartagena, el 30 de marzo de 1801, orientó su viaje hacia el interior de la Nueva Granada, atraído por la merecida fama de que ya gozaba la empresa mutisiana. Así lo describe en su diario de anotaciones : "Nuestra entrada en Santafé constituyó una especie de marcha triunfal. El Arzobispo nos había enviado su carroza, y con ella vinieron los notables de la ciudad, por lo cual entramos con un séquito de más de sesenta personas montadas a caballo. Como se sabía que íbamos a visitar a Mutis, quien por su avanzada edad, su prestigio en la Corte y su carácter personal es tenido en extraordinario respeto, procuróse por consideración a él, dar a nuestra llegada cierta solemnidad, honrándolo a él en nuestras personas. Por exigencias de la etiqueta, el Virrey no puede comer en la Capital en compañía de nadie, y así nos invitó a su residencia campestre de Fucha. Mutis había mandado habilitar para nosotros una casa cerca de la suya, y nos trató con extrema afabilidad. Es un anciano y venerable sacerdote de unos 72 años, muy rico además: el Rey paga 10.000 duros anuales por la Expedición. Desde hace quince años trabajan a sus órdenes treinta pintores; él tiene de 2.000 a 3.000 dibujos en folio, parecidos a miniaturas. Excepto la de Banks, de Londres, nunca he visto una biblioteca más nutrida que la de Mutis".
El barón de Humboldt venía a la Nueva Granada en compañía de Amadé Bonpland, con el propósito de trazar el mapa de la región norte del Amazonas y comparar sus colecciones con las del botánico José Celestino Mutis. Lo que no esperaba encontrar era un equipo tan organizado de herbolarios y pintores trabajando en tan magna empresa. Con la generosidad propia de su espíritu, elogió ampliamente la obra de Mutis y enfatizó su admiración por los trabajos pictóricos. Así lo manifestó también más tarde en la correspondencia que sostuvo con Don José Celestino Mutis.
Tal como lo anotó Humboldt, la Expedición llegó a contar con un completo equipo de pintores, quienes trabajando afanosamente lograron llevar a cabo una empresa incomparable tanto por el número como por la calidad de los iconos, nunca antes producidos por ninguna otra Expedición científica.
La Expedición se instalo inicialmente en La mesa, sitio equidistante entre las tierras frías y los valles interandinos, en abril de 1783. Para iniciar su gran Flora, el Sabio Mutis procedió a contratar a dos pintores que ya ejercían como tales en Santafé: Pablo Antonio García del Campo (1744-1814) y Pablo Caballero (S. XVIII).
García del Campo había sido alumno de Joaquín Gutiérrez, uno de los más notables pintores santafereños del siglo XVIII. Habiendo sido nombrado Pintor de Cámara del Arzobispo Virrey en 1784, distribuyó probablemente su tiempo entre la Flora y su desempeño como pintor de retratos oficiales de mandatarios y eclesiásticos.
El mismo Mutis enseñó a García a iluminar los dibujos con la técnica del Miniado, pues la tradicional pintura al óleo, presentaba para sus propósitos dificultades prácticas enormes. Según Mutis esta nueva técnica era inusual aún en la misma España.
Del pincel de García del Campo se han identificado 100 láminas, en las que se aprecia su excelente manejo del dibujo. Al parecer García del Campo se retiró hacia 1794 dejando una obra importante no solo en cuanto a las láminas, sino fundamentalmente como maestro de pintores como Francisco Javier Matís (Guaduas, 1744 - Bogotá, 1851) y Salvador Rizo (Mompox,1762 - Bogotá, 1816).
Pablo Caballero, notable retratista, se vinculó por muy poco tiempo a la Flora en la que hasta donde se conoce alcanzó a dejar 4 láminas firmadas y fechadas y un grato recuerdo en su Director quien se refiere a él años más tarde con notorio afecto. Al retirarse Caballero, Don José Celestino Mutis buscó y encontró en la misma región a un joven que si algunas veces le proporcionó disgustos por su indisciplina, lo recompensó luego al convertirse en uno de sus más excelentes pintores: Francisco Javier Matís. En cierta forma Matís es el continuador de la obra Mutisiana y por así decirlo, el vínculo viviente entre la Expedición Botánica y la Comisión Corográfica, realizada en nuestro país entre los años de 1850 y 1859. Así lo demuestra el siguiente aparte, tomado del Papel Periódico Ilustrado; No. 87, año IV de Marzo 15 de 1885: "El señor Matís era humilde y modesto como sabio; sencillo, franco y risueño como un niño. Su casa situada cuadro y media arriba de Las Nieves, de pobre apariencia, era a la vez hogar de la familia, Escuela de Pintura y aula de Botánica: enseñaba gratis a varios niños todo lo que él sabía. La sala de su herbario era al mismo tiempo sala de pintura y pieza de recibo de visitas"...
(2) Años más tarde el científico colombiano José Jerónimo Triana, colaborador de la Comisión Corográfica, relata emocionado en sus memorias cómo siendo ya Matís, un viejecito casi inválido, se lo llevaba él cargado a sus espaldas a herborizar en los Cerros de Monserrate. Matís dejó para la Flora cerca de 216 láminas firmadas y más de 70 dibujos, todos de una notable calidad, sobresaliendo en ellos no solo la precisión en el dibujo sino fundamentalmente el exquisito colorido de las flores.
Contemporáneamente a la vinculación de Matís, llegó a Mariquita procedente de Mompox, Salvador Rizo, acompañando al Capitán ingeniero Antonio de Latorre, en el cargo de "delineante", posiblemente cartógrafo. Incorporado a la Flora, se comprometió al trabajo con tanta dedicación, que una vez conocedor de las técnicas y de su empleo, como del manejo interno de la Empresa, se convirtió en maestro de los jóvenes y se desempeñó a la vez como Mayordomo de la Expedición aún hasta después de la muerte del Director, ocurrida en 1808. Refiriéndose a estos dos artistas Rizo y Matís, Don José Celestino dijo en una de sus cartas: “Pude lograr mis intentos aficionándolos a unas tareas pesadísimas compensadas con sus competentes salarios y con la esperanza de algunos honrados destinos que yo les proporcionaría concluída la Expedición. En efecto, estos han permanecido desde entonces y subsisten con amor al Real servicio desempeñando dignamente sus obligaciones". Salvador Rizo dejó además de 141 láminas, dos excelentes retratos de Don José Celestino Mutis, más uno del Director del Jardín Botánico de Madrid: don Antonio José Cavanilles examinando la Rizoa, que se encuentra actualmente en el Museo Nacional y otro del presbítero Juan Eloy Valenzuela y Mantilla, subdirector de la Expedición en sus inicios y gran colaborador de Mutis conservado en el Museo del 20 de Julio.
Uno de los retratos del Sabio Mutis: la Alegoría, también parece estar inspirado en el grabado que ilustra la primera página del "Hortus Cliffortianus", publicado en Amsterdam en 1737, obra que poseía Mutis en su biblioteca y que posiblemente Rizo conocía. El cuadro de Rizo tiene la particularidad de presentar el busto del ilustre Director de la Botánica en un pedestal, rodeado de libros, plantas y naturaleza a más de los objetos de su estudio, pero denotando en el rostro la naturalidad de un retrato al óleo sin la probable frialdad de una escultura en mármol. Posiblemente el artista haya querido con ello perpetuar la imagen amable de un Director severo pero afectuoso.

01 febrero 2006

Algunas Fotos de documentos realizados en la epoca:




31 enero 2006


LA INSURRECCION DE LOS COMUNEROS

El Movimiento Comunero de 1781, constituye uno de los levantamientos anticoloniales de mayor trascendencia, ocurridos a lo largo del S.XVIII en el Nuevo Reino de Granada. Sus acciones reivindicativas colocaron en entredicho la vigencia de la autoridad española, y abrieron un nuevo capítulo en las luchas de nuestro pueblo, que continuaría la gesta libertadora emprendida por Simón Bolívar y que hoy sigue vigente.

El origen de esta insurrección hunde sus raíces en la crisis que vivió el sistema de dominación colonial en la segunda mitad del S.XVIII y que la Corona española intentó superar mediante la aplicación de las llamadas "reformas borbónicas", orientadas a fortalecer su poder político y a extraer mayor excedente economico, aumentando las rentas fiscales. Sin embargo, estas medidas lejos de paliar la crisis agudizaron las tensiones sociales y estimularon el estallido de revueltas que hicieron estremecer el edificio colonial.

La insurrección comunera comprometió a diversos sectores sociales, afectados por las políticas borbónicas:

Los terratenientes y pequeños propietarios, vieron disminuidas sus posibilidades de expansión y progreso con el incremento de los impuestos como el de la Armada de Barlovento , la alcabala , los estancos del tabaco y el aguardiente , y otros mecanismos de extracción tributaria. De allí que muchos de ellos se sumaron como capitanes al movimiento, para expresar su indignación por la política fiscal.

Por otra parte, los jornaleros, artesanos, campesinos y otros trabajadores aunaron a su condición de desigualdad económica, social, política y cultural, las nuevas cargas impositivas de la Corona. Esta gran masa de desposeidos eran víctimas de la explotación de los señores de la tierra, quienes acaparaban los espacios productivos antiguos y nuevos, surgidos del proceso de despojo de los resguardos indígenas e incorporados a la producción de acuerdo con las nuevas orientaciones borbónicas.

Es sobre este conflictivo trasfondo socio-económico que hace erupción el movimiento de los comuneros.

UNA MUJER INCITA A LA REBELION

El l6 de marzo de l78l, en la Villa del Socorro, el común encabezado por Manuela Beltrán, en un gesto de altiva rebeldía rompió el edicto que anunciaba el aumento del impuesto de la Armada de Barlovento. Esta acción insurreccional se propagó en casi todo el territorio neogranadino ocupando extensas zonas rurales desde Mérida (Venezuela) hasta Pasto (Colombia), y esparciendo una estela de rebeldía en todo la geografía nacional: destrucción de los símbolos de la realeza colonial, desconocimiento de las autoridades españolas, rechazo a las opresivas instituciones fiscales, liberación de esclavos y recuperación de las tierras de resguardos (Antonio García, Los Comuneros l78l l98l, Plaza Janes, l986, p.39)

Los comuneros organizaron un ejército armado con un mando central unificado y un Supremo Consejo de Guerra dispuesto a desmantelar el aparato de dominación colonial. La autoridad del monarca español fue sustituida, en forma simbólica, por el establecimiento de una monarquía Chibcha encarnada en el cacique Ambrosio Pisco -que contó con el reconocimiento de todos los oprimidos-, mientras que el inca Tupac Amarú fue proclamado rey de América (García, p.77), afirmando así la soberanía del pueblo.

LAS CAPITULACIONES

El avance del movimiento insurreccional hacia la capital se vio interrumpido por el hábil manejo político del representante del gobierno colonial virrey-arzobispo Caballero y Gongora quien concertó con Francisco Berbeo -líder del ala entreguista de los rebeldes- un acuerdo conocido como "Las capitulaciones', las cuales fueron firmadas en junio de 1781, en Zipaquirá, una cercana población a Santafé de Bogotá.

Aunque algunos analistas consideran que las capitulaciones constituyeron "un primer estatuto político de la Nueva Granada, destinado a impulsar la liberación de las condiciones de dependencia colonial", en ningún momento abordaron lo relacionado con la libertad de los esclavos, la abolición de las nuevas formas de servidumbre indígena y la restitución de las tierras de los resguardos.

En lo que sí cumplió su objetivo las capitulaciones fue en la división del ejército comunero. A partir de este momento, quedó clara la existencia de dos horizontes de lucha: por un lado, la de los sectores acaudalados, que pese a mantener sus contradicciones con la corona española, no estaban dispuestos a perder su hegemonía política y económica y por otro lado las masas oprimidas que buscaban su redención social. Este último sentimiento fue interpretado por el líder mestizo José Antonio Galán.

"UNION DE LOS OPRIMIDOS CONTRA LOS OPRESORES"

José Antonio Galán que adelanta su campaña por el río Magdalena, no acepta las capitulaciones y, sin perder el apoyo popular, continua promoviendo la insurrección de los esclavos, e incita a los indígenas a la rebelión, proyectando la organización de un gran movimiento con coherencia interna y unidad en sus propósitos.

No obstante, y pese a que una buena parte de los insurrectos expresan su disposición de lucha, el ejército comunero no logra reestructurarse. El daño infligido por la deserción de sus máximos capitanes -una vez satisfechos sus mezquinos intereses-así como las rápidas campañas militares desatadas en su contra, son elementos que obstaculizan la materialización de este propósito.

Ante esta perspectiva, Galán orienta su accionar hacia el cumplimiento de los acuerdos que han sido desconocidos por el Arzobispo Caballero y Góngora (Francisco Posada, El Movimiento Revolucionario de los Comuneros, Siglo XXI, l975, p.113), pero al mismo tiempo comprende el desinteres de las autoridades virreinales para llevar adelante lo acordado, y mantiene su proyecto de tomar a Santafé de Bogotá. Sus planes fracasan. Con la ayuda de antiguos capitanes del ejército comunero Galán es hecho prisionero y luego ejecutado, el 1 de febrero de 1782.

En las decádas siguientes la historia puso de presente que la muerte del líder comunero y sus seguidores, no pudo contener el desmoronamiento del edificio colonial español; Las semillas de rebeldía que hace mas de doscientos años sembraran los comuneros, son recogidas hoy por nuestros pueblos que luchan contra la imposición de las medidas neoliberales de apertura económica y de injusticia social. Naturalmente, son otras épocas y otros actores: el colonialismo español ha cedido su paso a la voracidad del imperialismo que a través de sus políticas lesiona los intereses nacionales, generando más hambre y miseria para nuestros pueblos.

Los combatientes de las FARC-EP hacemos vivo el ejemplo de rebeldía comunera y alentamos a nuestro pueblo a la lucha por detener la política de hambre, indignidad y garrote que trata de imponer el régimen actual, a levantar con beligerancia la defensa de nuestra soberanía nacional y a persistir en los esfuerzos por la construcción de una Colombia Nueva, soberana, justa y en paz.

Manuela Beltran
Heroína colombiana, la primera mujer neogranadina que, ya en el siglo XVIII, se opuso a las medidas impositivas que el gobierno español de Carlos III, y en Santafé de Bogotá el virrey Manuel Antonio Flórez y Angulo, mediante cédulas reales, habían impuesto a los habitantes de las colonias. Estas medidas formaban parte de la denominada Instrucción general para el más exacto y arreglado manejo de las reales rentas de alcabala y Armada de Barlovento. La reacción contra estos impuestos produjo el movimiento social denominado insurrección de los comuneros, rebelión en relación con movimientos similares en Sudamérica, entre ellos el dirigido en el Perú por José Gabriel Condorcanqui (Túpac Amaru). El 16 de marzo de 1781, en El Socorro, Manuela Beltrán arrancó el edicto que decretaba las nuevas tasas, dando así inicio al movimiento comunero neogranadino.

30 enero 2006

ILUSTRACION EN LA NUEVA GRANADA:

Segun el libro ( Los Ilustrados de Nueva Granada 1760-1808. Genealogía de una comunidad de interpretación de Renan Silva)

La Ilustración europea, con su fe en la razón y su confianza optimista en las ciencias, sobre todo las naturales y experimentales, también estaba viva en España. Esta nueva escuela de pensamiento se inicia con el rechazo a los contenidos educativos tradicionales de la escolástica y pone en marcha una reforma cultural que apunta a la ciencia moderna y a sus métodos de investigación. Las ideas renovadoras se extendieron velozmente por la Nueva Granada a través de escritos de españoles ilustrados como Feijóo, Jovellanos, Campomanes y el Conde de Floridablanca. En estas tierras también se difundieron las obras de pensadores ingleses y franceses como Locke, Montesquieu, Voltaire, Rousseau, entre otros. Representantes de las nuevas ciencias naturales como el sabio José Celestino Mutis, Juan José D’Elhuyar, Aimé Bonpland y Alexander Von Humboldt contribuyeron a difundir y a cimentar las ideas de la Ilustración. Neogranadinos como Francisco Antonio Moreno y Escandón, Jorge Tadeo Lozano, Antonio Narváez y Latorre, José María Cabal y Francisco Antonio Zea, entre otros, también apuntalaron las nuevas ideas, que habrían de ser decisivas en el proceso de independencia.
En el Nuevo Reino de Granada durante los siglos XVII y XVIII, no se conoció una universidad pública de estudios generales, como sí la hubo en los virreinatos del Perú y Nueva España.
En cuanto a estudios superiores existieron dos grandes colegios-mayores, fundados en la primera mitad del siglo XVII en Santafé y que cumplieron las funciones de universidad desde el punto de vista de las facultades que se daban: filosofía, derecho y teología. Dichos colegios- mayores fueron corporaciones de gran poder social, con sistemas de privilegios y de influencias. Y es precisamente con este modelo de corporación que se enfrentó el nuevo proyecto educativo de los ilustrados que buscaba oponerse a todo el conjunto de autonomías y particularismos que dominaba el funcionamiento de la sociedad y la política.
En relación al crecimiento universitario durante el siglo XVIII sostiene que la expansión escolar obedeció a una intensificada demanda social por la educación, originando cambios en la vida de ciertos grupos y en sus actitudes culturales y hay una valoración nueva y original que las familias hacen de la educación y de la institució n escolar.
Estos cambios y transformacio nes tuvieron un principio generador el cual fue la introducción en la vida universitaria de la cátedra de la filosofía moderna o filosofía natural (es decir la investigación aplicada en ciencias naturales), iniciada por el botánico gaditano José Celestino Mutis hacia el año 1762. Tanto él como todos los otros que, en Santafé o en las provincias, se inclinaban en la misma dirección: el carácter social de los conocimientos, de su función de utilidad, y del interés y servicio que el saber sobre la naturaleza podría reportar para todos los grupos en el sentido de una esperanza de redención económica y una posible actividad de comercio. Expresado en otras palabras era la búsqueda de la prosperidad bajo una orientación experimentalista y de innovación.
Pero el proceso de reformas universitarias fue difícil y encontró resistencias de la sociedad: en los cuerpos de abogados, en las órdenes de regulares, pero también en las autoridades académicas y catedráticos tradicionales.
Uno de los puntos de la reforma fue la fundación de la Biblioteca Pública. Luego de la expulsión de la Compañía de Jesús en 1767, una parte de sus librerías entró al dominio público, que constituye un hecho de gran significación social y cultural el uso que de tales libros se hicieron en las ciudades en las que después de 1770 se reabrieron, bajo el control de las autoridades reales, las cátedras de latín y humanidades que antes controlaban los jesuitas. Una parte de la educación se hará sobre la base de estos libros expropiados, permitiendo un uso intensificado del libro en los procesos de enseñanza y en el aumento de las corrientes de lectura en el campo de la cultura clásica.
En este punto el autor analiza el proceso de transformación de las bibliotecas de los ilustrados neogranadinos de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Enumera tres factores que contribuyeron en este proceso de cambio, tales como: otros intereses intelectuales, el apoyo de un sistema comercial y una serie de intermediarios culturales. Establece que los libros nuevos que se encuentran en las bibliotecas ilustradas ofrecen puntos de continuidad con la tradición, pero al mismo tiempo una apertura a la modernidad. Se encuentra placer en adquirir obras recientes que el autor llama “novedad editorial”, casi todos impresas o reeditadas en el primer lustro del siglo XIX, y con algunas pocas excepciones en los años 90s del siglo XVIII. Eran obras que se leían casi al mismo tiempo que en Europa. Señala también el autor el carácter pedagógico de las obras solicitadas expresado en el gran número de diccionarios, muchos de las obras con figuras, láminas e ilustraciones, de libros de divulgación de las doctrinas científicas, lecturas referidas a la historia y a la geografía (sobretodo libros de viajes) las humanidades (literatura, gramática, retórica y diccionarios de lengua).
Otra característica de la transformación cultural es el reforzamiento del castellano y el altonúmero de obras francesas, inglesas, italianas, alemanas y hebreas. Esto da cuenta de la pérdida de importancia del latín-que era en el siglo XVII la lengua de dominio absoluto en el plano de la cultura intelectual.
En relación a la circulación ampliada del nuevo libro ilustrado más allá del pequeño grupo ilustrado el autor muestra cómo, a partir de algunas propuestas de fundación de escuelas y aulas de latín y humanidades en varias ciudades del virreinato en el último tercio del siglo XVIII, se da una transformación del papel del libro en la cultura hacia un grupo más amplio de la sociedad. En relación con la transformación de la biblioteca pública, las prácticas de lectura conocieron también cambios importantes. En primer lugar, la creación en medios urbanos de asociaciones donde la lectura llegó a ocupar un papel central, en segundo lugar, la creación de algunas redes de lectores en el campo entre antiguos universitarios que ejercían su profesión de abogados, siendo en ocasiones propietarios de haciendas, en tercer lugar el nuevo interés que despierta la lectura de las gacetas.
Lo que se constituyó en el Nuevo Reino de Granada, en los siglos XVI y XVII, no fue una sociedad de pequeños y medianos colonizadores que con apoyo en su propio trabajo y en el trabajo familiar, crearan la riqueza, sino una sociedad de encomenderos, primero, y luego de terratenientes, mineros esclavistas y comerciantes de gran poder. Esta situación dio origen a formas sociales y tipos de representación que separaron el trabajo manual y el trabajo intelectual dando valoraciones diferenciadas y excluyentes para cada uno de ellos.
En contraste se encuentra en los ilustrados la afirmación de que en la sociedad no existían oficios viles, y que toda actividad productiva debía considerarse digna de respeto, intentando de esta manera revalorizar el trabajo material. También sostuvieron una crítica de las nociones de ocio y vagancia. El ocio, o inacción, era la gran causa de los males sociales, el verdadero motivo de que el virreinato fuera una “sociedad paralítica”, ya que el ocio frena la agricultura, las negociaciones, las artes y las ciencias.
En la medida en que los ideales de prosperidad y felicidad, las pautas del trabajo científico de la historia natural y una ética de la investigación fueron incorporándose en la actividad práctica de los ilustrados, la vieja noción de trabajo comenzó a transformarse.
El autor analiza a los ilustrados neogranadinos como un grupo y lo define como un conjunto de gentes que se encontraba relacionado y conectado por vínculos. Dichos vínculos se basaron en lazos de sociabilidad primaria de gran arraigo en esa sociedad: la familia y las relaciones de parentesco, en la ident ificación regional, el colegio y la universidad, tanto en Popayán como en Santafé, la amistad, que era considerada por los ilustrados como un valor fundamental a partir de la cual se funda la comunidad de ideas.
Para el autor los ilustrados de Nueva Granada vivieron en una sociedad con valores sociales fuertemente arraigados en la tradición. El valor absoluto de la religión, la importancia del honor, la desigualdad entre los hombres. Siendo la religión un valor primordial los ilustrados intentaron modificar algunas de las concepciones habituales sobre ella y a partir de esa crítica construyeron una nueva imagen de la sociedad en la que existieran dimensiones diferenciadas de la vida social. Su crítica a la sociedad fue solamente parcial y sostiene que la cultura ilustrada se formó, no solamente en los marcos del proyecto de reforma que proponía la monarquía, sino en el interior mismo de formas culturales dominantes por más de trescientos años, y a la cual jamás se dejó de pertenecer.

28 enero 2006

BIBLIOGRAFIA:

1) www.uniandes.edu.co/Colombia/Historia/historia.html

2)
www.udistrital.edu.co/colombia/historia/colonia.php

3) Biblioteca de Consulta Microsoft ® Encarta ® 2005. © 1993-2004 Microsoft Corporation.

4) Ciencias Sociales 7, editorial Santillana, Daniel Augusto Ochoa Jaramillo, paginas 144 a 153

5) Gran Enciclopedia de Colombia, Circulo de lectores, tomo 1, paginas 131 a 166.

6) Sociedad Activa 7, educar editores, Campo Elias Burgos, paginas 166 a 183.

7) www.lablaa.org/bibliotecavirtual.htm
Busqueda: "Expedicion Botanica"

8)
Los Ilustrados de Nueva Granada 1760-1808. "Genealogía de una comunidad de interpretación", Renan Silva, Fondo Editorial Universidad Eafit-Banco de la República, 2002